viernes, 8 de febrero de 2013

Gorra, pito y crono Versus Educación Física (Parte I)

Me aventuro con la siguiente afirmación: mientras que la mayoría de nosotros conoce a personajes Gasol, Nadal, Bolt, Michael Phels o Serena Williams, no tiene la más remota idea de quien es Haroche, David J. Wineland, Mo Yan, Yamanaka, Lefkowitz o Kobilka. Los primeros, has acertado, son populares deportistas, los segundos, un elitista grupo de anónimos profesionales con menor salario y relevancia mediática; a pesar de ser las mentes más brillantes de la literatura, la medicina, la química, la física o la economía -todos ellos han sido galardonados con el premio Nobel (2012)- personas que con su trabajo salvan vidas o contribuyen a nuestro bienestar. 
Nuestro oficio no trata de ayudar a que las personas sean
mejores jugadores, sino que sean mejores personas 
través del juego deportivo”. R. Velázquez.
¡Tremenda e ilustradora asimetría! Pero es lo que hay. Lo he comprobado cuando he viajado al extranjero y he revelado mi nacionalidad. En numerosas ocasiones me han preguntado por el FC Barcelona o por Casillas, pero nadie se ha interesado por el insigne Machado o por el Dr. Ramón y Cajal: porque obviamente no los conocen. Y en tono de humor propongo: ¡Llevemos a nuestros hijos a los estadios, vaciemos las facultades! 
Hago estas analogías para mostrar como el deporte constituye uno de los grandes fenómenos (mediáticos sociales, culturales, económicos o políticos) con los que podemos identificar el mundo actual. El deporte es una referencia ineludible cuando tratamos de comprender cómo es la sociedad actual, pues como decía Cagigal J.M. (1981), "vivimos en una sociedad deportivizada" No se congregan multimillonarias audiencias para escuchar un discurso económico, político o una tertulia literaria. Sí las registran un mundial de fútbol, unos Juegos Olímpicos o el desenlace de la Super Bowl.

domingo, 3 de febrero de 2013

¿Y ahora qué hago?

En estos últimos tiempos mis tutorías están llenas, algo que no había pasado antes. No creo que se deba a un súbito aumento de mi carisma o de mi magnetismo profesional. Los estudiantes de Educación física a punto de acabar la carrera, no acuden a por ese empujoncito que oriente un trabajo académico o una investigación. Chicos y chicas de veintipocos años, con una formación impecable y un gran potencial docente, están desconcertados ante el panorama laboral que se les cae encima. Y la verdad, me inquieta el desanimo de sus reflexiones.
Graffiti de Banksy. No ball games.
Me dicen que han perdido la tranquilidad que se tiene, cuando uno, marcándose objetivos los va cumpliendo de forma gradual. Después de aprobar un examen, otro; después de un cuatrimestre, otro; un curso después de otro curso, así hasta llegar al final de su formación. Entonces parece llegar el abismo: ¿Y ahora qué? ¿Qué hago cuando acabe?
No puedo decirles -a quemarropa- que van a tener muchas dificultades para aprobar unas oposiciones, que cuando consigan una faena trabajarán más, por menos y en condiciones de mayor precariedad (aumento de la ratio, reducción de desdobles, menos ayuda a su formación continua...). 

viernes, 1 de febrero de 2013

La escuela de los grillos

Releyendo a Agusto Monterroso me encontré con esta ilustradora fábula.
Graffiti callejero. Bansky. Street art
"Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno, el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los Grillitos su clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del Grillo era la mejor y la más bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto que los pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo humano menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos. 
Al escuchar aquello, el Director, que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos".
Esta evocadora historia nos invita plantearnos algunas cuestiones.

NECESITAMOS DOCENTES DECENTES